Pamplona es la capital de Navarra, al norte de España. La ciudad es famosa por San Fermín, que es probablemente la fiesta más conocida del país y una parte fundamental del patrimonio cultural de la zona. Es esa celebración que seguramente habrás visto alguna vez, donde sueltan toros por las calles del casco antiguo y la gente tiene que correr delante de ellos vestida de blanco y con un pañuelo rojo al cuello.
Fuera de la época de fiestas, lo que realmente le da vida a la ciudad es la cultura del pintxo. Para los que no lo sepan, un pintxo es un pequeño bocado o una porción individual de comida que se sirve en los bares. En calles como Estafeta o San Nicolás, la costumbre no es elegir un único restaurante para cenar. En su lugar, la gente se va de «poteo«, que consiste en ir saltando de bar en bar para probar una especialidad distinta en cada sitio. Eso es exactamente lo que hicimos nosotros, y en este artículo te contamos los lugares que más nos gustaron.

Platos típicos y especialidades
La gastronomía de Pamplona se basa en la calidad del producto local. Al estar situada entre las montañas del norte y las llanuras del sur, la ciudad recibe desde carnes de pasto y quesos de montaña hasta verduras que son famosas en todo el país. En lugar de recetas rebuscadas, lo que realmente importa en los bares es la frescura de los ingredientes. Muchos de estos productos están protegidos por sellos de calidad que garantizan el nivel de todo lo que sale de la tierra y los pastos de la zona.
Chistorra

Es el embutido que manda en la ciudad. Una longaniza de cerdo muy fina con bastante pimentón y ajo. Se sirve siempre frita con un trozo de pan y es uno de los pinchos más comunes y baratos que vas a encontrar en los bares.
Los Fritos

Un tipo de croqueta grande con un rebozado muy crujiente. El frito de huevo es el más buscado porque es increíblemente cremoso, aunque también los puedes encontrar de pimiento, jamón o gambas.
Pimientos del piquillo

Son pimientos rojos pequeños asados. Tienen un sabor intenso y se sirven con un chorrito de aceite de oliva o rellenos de bacalao. Es uno de los productos con denominación de origen que definen la gastronomía de la zona.
Espárragos y alcachofas

Representan lo mejor de la huerta de Navarra. El espárrago blanco es famoso por ser muy tierno y no tener nada de hebras. Por su parte, las alcachofas se suelen preparar fritas o con trocitos de jamón dependiendo de la época del año.
¿Y para acompañar? ¡También hay bebidas típicas!
Cuando se trata de pintxos, la bebida se toma tan en serio como la comida. Estas son las tres opciones que vas a encontrar en casi cualquier barra del casco antiguo.
Rosado de Navarra

A diferencia de esos rosados pálidos y casi sin color, el de Navarra es intenso y tiene un tono cereza muy vivo. Se elabora con uva garnacha y tiene un sabor frutal potente que combina bien incluso con los platos más contundentes. Es el gran orgullo de la región.
Txakoli

De origen vasco, es un vino blanco seco, ácido y con un toque de aguja que lo hace muy refrescante. Se sirve en un vaso ancho de fondo plano y siempre se escancia desde lo alto para que el vino rompa contra el cristal y libere todo su aroma.
Pacharán

Es el licor oficial de Navarra, elaborado con endrinas (un fruto silvestre) maceradas en anís. Tiene un color rojo intenso y un sabor dulce. Es el digestivo típico que casi todo el mundo pide en una copa pequeña bien fría para terminar la comida.
¿Dónde comer? Nuestros bares favoritos en Pamplona
La oferta de bares en Pamplona es enorme y la mayoría se concentran en unas pocas calles del casco antiguo. Para que sea más fácil elegir entre tantas opciones, hemos seleccionado los lugares que más nos gustaron durante nuestra visita y lo que sugerimos pedir en cada uno de ellos.
Bar Gaucho

Está justo al lado de la Plaza del Castillo y es uno de los sitios más tradicionales de la ciudad. El bar siempre está a tope y tiene ese ambiente auténtico de barra de toda la vida, aunque sus propuestas son mucho más elaboradas y creativas de lo habitual. Es la elección perfecta si quieres salirte de lo básico y probar platos con presentaciones más cuidadas y sabores más potentes.



Vermutería Río

Situado en la calle San Nicolas, este bar es una parada obligatoria para quien quiera probar uno de los grandes clásicos de Pamplona. El sitio es sencillo y sin pretensiones, con una barra que siempre está llena de gente de aquí. La gran estrella es el famoso frito de huevo, un croquetón muy cremoso que es la marca de la casa desde hace décadas.


Bar Fitero

Entramos en este bar por casualidad, sin ninguna recomendación, y acabó siendo una de las mejores sorpresas del viaje. Está en la calle Estafeta y lleva abierto desde los años 50, con una barra enorme llena de opciones muy elaboradas y creativas. Lo que más nos llamó la atención, además de la comida, fue lo atento que fue el servicio en todo momento.



Baserriberri

Situado en la calle San Nicolás, este bar tiene un aire más gourmet y moderno. Su propuesta es muy interesante y el sitio no para de ganar premios al mejor pintxo gracias a la creatividad de sus recetas. Un pequeño aviso de que los precios aquí son algo más altos de lo habitual, pero la calidad hace que valga mucho la pena.




Elizalde

Situado en la calle San Nicolás, este es un lugar único que consigue ser bar, pastelería y heladería, todo a la vez. Lo que más destaca es su tortilla de patata, que ganó el premio a la mejor de Navarra y es realmente espectacular. Más allá de las opciones saladas, elaboran sus propios helados con sabores curiosos (¡como el de remolacha!) que merece la pena probar.


Y eso no es todo… explora por tu cuenta
Nuestra lista termina aquí, pero hay muchísimos más que cinco bares buenos en Pamplona. La verdad es que la ciudad es un paraíso gastronómico y tuvimos que pasar de largo por varios sitios increíbles simplemente porque estaban a tope o porque ya no podíamos comer ni un bocado más. El mejor consejo es perderse por las calles y explorar por tu cuenta, ya que casi todos los bares tienen barras llenas de pintxos que dan ganas de probarlo todo.
Hay que tener en cuenta que Pamplona no es un destino barato para los estándares de España. Los precios varían bastante y suelen empezar en unos 3€ para los más básicos, aunque los pintxos gourmet o premiados pueden llegar fácilmente a los 6€ u 8€ cada uno.
Para aguantar el ritmo y visitar varios sitios en una misma noche, un buen truco es pedir un «zurito». Es como llaman a la cerveza en vaso pequeño, ideal para acompañar la comida sin llenarse de líquido demasiado rápido. Es el secreto para aguantar el «poteo» e ir saltando de bar en bar toda la noche.




