La Cueva del Águila es una de las grutas turísticas más relevantes de España. Se encuentra en la provincia de Ávila, en plena Sierra de Gredos, y gracias a su ubicación y a la facilidad para llegar hasta ella, se ha convertido en un destino muy frecuentado para escapadas de un día, sobre todo desde Madrid.
La cueva se descubrió por casualidad durante la Nochebuena de 1963, y abrió sus puertas al público apenas un año después. Su interior está formado por una única y enorme sala de 10.000 metros cuadrados, repleta de espectaculares formaciones geológicas como estalactitas y estalagmitas. Para los más curiosos, aquí tenéis una noticia antigua sobre el descubrimiento (el vídeo está en español).
Cómo llegar a la Cueva del Águila
La Cueva del Águila se encuentra en la provincia de Ávila, muy cerca del pueblo de Ramacastañas y a apenas 9 km de Arenas de San Pedro. No tiene pérdida porque el acceso está muy bien señalizado y, además, hay un parking gratuito bastante grande allí mismo, a pie de cueva.
En coche desde Madrid
Es la opción más lógica y la que te recomendamos. El trayecto dura algo menos de dos horas, siempre y cuando la salida de Madrid te dé un respiro y no pilles mucho atasco.
La ruta no tiene misterio: tiras por la autovía A-5 (dirección Badajoz) hasta la salida 123 (Talavera de la Reina). Después, solo tienes que seguir por la N-502 hacia Ávila. En cuanto pases Ramacastañas, verás el desvío a mano derecha.
En transporte público
Vamos a ser claros: mejor olvídate de esta opción. Aunque el autobús de la empresa Samar para en Ramacastañas, el verdadero lío viene después: te quedan casi 5 km hasta la entrada de la cueva.
Tendrías que caminar más de una hora por una carretera que ni siquiera tiene acera, o intentar localizar un taxi en un pueblo tan pequeño, lo cual es casi un milagro. Al final, entre el tiempo que pierdes y el dinero extra, no compensa en absoluto.

Entradas y horarios de la Cueva del Águila
Lo más sencillo es comprar las entradas directamente allí mismo, en la taquilla. Aunque existe un sistema de reserva online en su web oficial, no es necesario reservar con antelación; puedes llegar y comprar tu pase en el momento.
Un detalle importante: Aunque compres la entrada por internet, tienes que pasar por la taquilla igualmente para validarla antes de entrar.
Precios de las entradas
- Entrada general (adultos): 11 €
- Niños (de 5 a 10 años): 8 €
- Grupos de agencias (más de 20 personas): 9 € por persona
- Grupos escolares: 8 € por persona
- Menores de 5 años: Entrada gratuita
En taquilla puedes pagar tanto en efectivo como con tarjeta.
Horarios de visita
La cueva abre todos los días del año, pero el horario cambia según la temporada:
- Primavera / Verano (del 21 de marzo al 21 de septiembre):
- Mañanas: de 10:30 a 14:00
- Tardes: de 16:00 a 19:00
- Otoño / Invierno (del 22 de septiembre al 20 de marzo):
- Mañanas: de 10:30 a 13:00
- Tardes: de 15:00 a 18:00
Nota: Ten en cuenta que en los meses de primavera y verano el parón para comer es algo más largo y la taquilla cierra de 14:00 a 16:00.
Sobre la visita y las entradas
Cómo es el tour: Todas las visitas son guiadas y duran aproximadamente una hora. Los grupos se van formando por orden de llegada.
Flexibilidad: Si compras la entrada online y al final no puedes ir ese día, no te devuelven el dinero, pero la entrada no caduca. Puedes usarla en cualquier otra fecha simplemente presentando el ticket original.
Nuestra recomendación: Como ellos mismos indican que no hace falta reservar, lo más práctico es comprar la entrada en taquilla al llegar. La opción online solo merece la pena si prefieres dejar el pago hecho de antelación.
Cómo es la visita a la Cueva del Águila
Nada más llegar y aparcar, lo primero que tienes que hacer es ir a la taquilla. Solo tienes que pasar la tienda de recuerdos y la zona de mesas; la verás al fondo, subiendo unas pequeñas escaleras. Allí es donde compras la entrada o validas la que ya traigas.
Es normal que te toque esperar un poquito hasta que se junte un grupo con el tamaño adecuado para el siguiente pase. Por suerte, la zona de espera está muy bien montada, con baños, una pequeña tienda de souvenirs, mesas con sillas y máquinas de vending por si quieres picar algo o beber algo fresco.
Cuando llegue el turno, lo avisarán por megafonía y el grupo se dirigirá a la entrada de la cueva. Una vez allí:








Veredicto final: ¿vale la pena pegarse el viaje?
Después de tanto dato, vamos al grano: ¿de verdad compensa meterse el viaje para ver la Cueva del Águila?
Nuestra respuesta es ¡un SÍ como una catedral! (literalmente). Es de esas escapadas que te dejan con la boca abierta. Lo que más impresiona es el «impacto» de entrar en una cavidad subterránea tan gigantesca y darte cuenta de que la naturaleza ha tardado medio millón de años en decorar el sitio.
Además, si vas en pleno verano, la cueva es una bendición. Mientras fuera Madrid es un horno, dentro estás a 17 °C constantes. Es el aire acondicionado más antiguo y espectacular del mundo.
Eso sí, un par de «peros» para que no te pille de susto:
- Hay escaleras por todos lados: Si tienes movilidad reducida o vas con rodillas delicadas, se te puede hacer cuesta arriba (literalmente).
- El ritmo del guía: A veces los guías llevan un paso ligerito para que el siguiente grupo pueda entrar. Si eres un loco de la fotografía, vas a tener que ser rápido con el dedo para no quedarte atrás.
Consejos de amigo para que tu visita sea perfecta
Para que no metas la pata, apunta estos detalles:
- Comida y bebida: Hay máquinas de snacks y bebidas en la zona de espera, pero no está permitido comer ni beber durante el recorrido por el interior de la cueva.
- Pies en el suelo: El suelo de la cueva está húmedo y resbala más de lo que parece. Olvídate de las sandalias, las chanclas o los tacones si no quieres marcarte un «moonwalk» involuntario. Unas deportivas con buen agarre son tus mejores aliadas.
- Lleva una chaqueta: Aunque fuera haga un calor de 40 °C, la temperatura dentro de la gruta es siempre de 17 °C. Si eres friolero, lleva una manga larga o una chaqueta ligera para no pasar frío.
- Accesibilidad: Este es un punto importante. El acceso a la cueva y el recorrido interno tienen escaleras y desniveles, por lo que no es apto para sillas de ruedas ni carritos de bebé.
- Paciencia en los festivos: Como no hay reserva de hora, en puentes o domingos te puede tocar esperar un rato (unos 30 min) a que se llene el grupo. Tómalo con calma, hay máquinas de café y una tienda de souvenirs para cotillear.
Las normas más importantes son
- Está prohibido tocar las paredes y las formaciones para no contaminarlas ni interferir en su proceso natural.
- Se permite hacer fotografías, pero siempre sin flash.
- Está prohibido grabar vídeo durante el recorrido.
¿Qué más hay por la zona? (El planazo completo)
La cueva se ve en menos de una hora, así que lo suyo es aprovechar que estás en el Valle del Tiétar. Aquí te dejo el menú para un día redondo:
Arenas de San Pedro (a 10 minutos)

Es el pueblo «fuerte» de la zona. Tienes que ver el Castillo de la Triste Condesa (nombre épico donde los haya) y el puente medieval. Es el sitio ideal para callejear un poco antes de comer.
Un chapuzón en las piscinas naturales

Si vas en verano, esto es obligatorio. Las piscinas naturales de Arenas son una gozada. Agua cristalina (y fresquita, ¡avisado estás!) con césped y chiringuitos cerca. Es el plan post-cueva definitivo.
Un vistazo a Gredos

Si no te apetece hacer senderismo nivel experto, sube con el coche hasta el Puerto del Pico. Tienes un mirador con unas vistas de infarto al valle y a una calzada romana que está increíblemente bien conservada. Puedes pisar las piedras que pisaron los romanos sin sudar ni una gota.
Comer como un rey abulense

Aquí se viene a comer bien. No te vayas sin probar:
- Patatas revolconas: Con su pimentón y sus torreznos crujientes. Son adictivas.
- Judías del Barco: Un plato de cuchara que te arregla el cuerpo.
- Chuletón de Ávila: Si eres carnívoro, no hace falta que te diga nada más. Es el rey de la mesa.
En esta guía hemos condensado toda la información práctica que necesitas para que tu visita a la Cueva del Águila sea un éxito. La gruta es un auténtico espectáculo para la vista, sobre todo por esa sala principal que te hace sentir minúsculo y que se conserva tan bien que parece mentira.
Como has visto, la cueva es la excusa perfecta para descubrir la zona. Puedes montarte un itinerario de día completo combinándola con un paseo por Arenas de San Pedro, una ruta suave por la Sierra de Gredos o, simplemente, dándote un homenaje con la comida local (¡el chuletón te está esperando!).
Esperamos que todos estos detalles te ayuden a organizar tu escapada. Si buscas un destino diferente, sorprendente y que te deje con la boca abierta a un paso de Madrid, la Cueva del Águila es, sin duda, un acierto total.
¡Que disfrutes del viaje!




