Cómo es alojarse en un palacio vasco de 120 años

Hay viajes que son realmente especiales y este fue uno de ellos. Mi chico me sorprendió con una escapada romántica a su tierra: el País Vasco. Y para que el plan fuera redondo, eligió el Palacio Oriol, en Santurtzi, como nuestro refugio para estos días inolvidables.

Vaya por delante una cosa: pasar la noche en un palacio de verdad es de esas experiencias que te hacen sentir en otra época y, por qué no decirlo, en otro nivel adquisitivo, jaja.

Un poco de historia sobre el Palacio Oriol

El Palacio Oriol se construyó allá por 1902 como residencia de verano para la familia Oriol Urquijo, una de las de más peso en la región por aquel entonces. El proyecto fue obra de Severino de Achúcarro, una figura clave de la arquitectura vasca.

Tiene un estilo con mucho encanto que mezcla elementos franceses e ingleses, que era lo que se llevaba entonces entre las familias con dinero que pasaban los veranos en la costa. El edificio estuvo abandonado un tiempo hasta que se rehabilitó por completo para transformarse en el hotel de cuatro estrellas, elegante y acogedor, que es hoy. Para ganar capacidad, se amplió el espacio, pero se hizo con cuidado para no romper la majestuosidad del palacio. La estructura original se ha conservado con mimo, incluyendo los jardines, las torres, los grandes ventanales y esos balcones que parecen sacados de una película antigua. Las cuatro plantas extra se levantaron de forma discreta en la parte baja del edificio.

Cómo llegar desde Madrid

Si viajas desde Madrid (como hicimos nosotros), tienes tres opciones muy cómodas:

  • En avión: El vuelo de Madrid a Bilbao dura más o menos una hora. Desde el aeropuerto de Bilbao, se tardan unos 20 o 25 minutos en coche o taxi hasta el hotel.
  • En tren: Una opción muy chula si te gusta disfrutar del paisaje. El Alvia tarda unas cinco horas en hacer el trayecto Madrid-Bilbao. Desde la estación es bastante fácil llegar a Santurtzi.
  • En coche: Saliendo de Madrid, basta con coger la A-1 hacia Burgos. A partir de ahí puedes elegir: la AP-1 tiene un peaje de unos 14 €, pero las carreteras son más anchas y tranquilas. La N-1 es gratuita, pero tiene más tráfico y atraviesa algunas travesías. En total son unos 400 km y el viaje te llevará entre cuatro y cinco horas.

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Casal posando em frente ao hotel Palácio Oriol, em Santurce, no País Basco.
Mi chico me sorprendió con una escapada romántica a la región donde nació.

Primeras impresiones: flechazo a primera vista

Llegar al Palacio Oriol fue como meterse de lleno en las páginas de una novela de época. Situado en lo alto de una colina, rodeado de jardines y con vistas a la bahía, el edificio impresiona con sus torres y balcones. Es elegante e imponente, pero a la vez resulta muy acogedor.

El tiempo nada más llegar era perfecto: esa brisa fresca tan típica del norte y un cielo azul suave. Tuvimos suerte, porque en esta zona suele llover bastante, pero el sol salió para recibirnos y las vistas eran todavía más bonitas.

Por dentro es espectacular sin caer en excesos. No tiene nada de ese lujo recargado que a veces puede resultar pesado. Al contrario, todo te invita a sentirte como en casa; una casa que, casualmente, resulta ser un palacio.


¿Cómo fue la experiencia?

Quedarse en un lugar como este tiene algo especial que te obliga a bajar el ritmo. Da la sensación de que el tiempo corre de otra manera, con más calma y elegancia.

Nuestra habitación tenía unos ventanales enormes que daban a la bahía. Desde allí se veía el barco museo, el faro y hasta un crucero que había parado para que los turistas visitaran la zona. El hotel también sirve un desayuno espectacular, muy bien puesto, con quesos vascos, panes artesanos y dulces típicos. Me recordó a los desayunos de los hoteles en Brasil por la variedad y la calidad que tenían.

Estar en el País Vasco es casi como viajar a otro país sin salir de España. La gente habla castellano, por supuesto, pero también euskera, una lengua que no se parece a ninguna otra. Los carteles son bilingües y, aunque no entiendas ni una palabra, es genial sentir esa identidad cultural tan marcada en el ambiente.


Qué hacer en Santurtzi y alrededores

Santurtzi tiene el punto justo de vida. Se nota que es un sitio con mucha identidad, tiene restaurantes buenísimos y está cerca de lugares increíbles.

  • Playa de Las Arenas Un sitio ideal para dar un paseo y respirar el aire fresco del Cantábrico.
  • Puente de Vizcaya Cruzar este puente histórico es algo que tienes que hacer sí o sí. Puedes ir a pie por la pasarela superior o usar el transbordador, que es único en el mundo.
  • Portugalete Sigue el paseo marítimo disfrutando de la brisa hasta llegar a este pueblo con tanto encanto, perfecto para caminar sin prisas.

Cuando estuvimos en Santurtzi coincidió con las fiestas de San Jorge, así que había música y muchísima gente en la calle. Ni siquiera la lluvia los frenó, sobre todo a los más jóvenes, que se juntaban en grupos para el típico botellón, manteniendo viva la costumbre en la misma región donde se inventó el kalimotxo.

Un dato curioso sobre el origen del kalimotxo

Dicen que el kalimotxo se inventó en los años 70 durante unas fiestas en Algorta, un pueblo de aquí al lado. El vino tinto que habían comprado no estaba muy allá, así que decidieron mezclarlo con Coca-Cola para disimular el sabor. Para sorpresa de todos, la mezcla fue un éxito total y desde entonces se convirtió en toda una tradición.

Kalimotxo
Coca-Cola + vino tinto

Otros palacios en España donde puedes dormir

Si te gusta eso de vivir la historia en primera persona y te apetece repetir la experiencia, echa un vistazo a estos palacios que hoy funcionan como hoteles.

Parador de Granada

(Granada)

Te permite dormir literalmente dentro del recinto de la Alhambra.

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Palacio de San Esteban

(Salamanca)

Se trata de un antiguo convento transformado en un hotel de cinco estrellas con muchísima historia y encanto.

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Parador de Lerma

(Burgos)

Un palacio ducal del siglo XVII que es una joya para los que disfrutan de la arquitectura renacentista.

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Hotel Palacio de Luces

(Asturias)

Un palacio asturiano rodeado de los paisajes verdes tan característicos del norte.

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Palácio de Ubeda

(Jaén)

Situado en pleno corazón de Andalucía, este hotel combina lujo y tradición en un ambiente medieval.

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Al igual que el Palacio Oriol, cada uno de estos lugares es un auténtico viaje en el tiempo.


¿Mereció la pena?

¡Desde luego que sí! Esta escapada no fue solo un viaje, fue toda una experiencia. Dormir en un palacio como el Oriol tiene un punto romántico que es difícil encontrar en los hoteles convencionales. Es caminar por pasillos antiguos, despertarse en habitaciones llenas de historia y sentir, aunque solo sea por unos días, que formas parte de algo más grande y especial.

Y si además tienes a alguien especial al lado, la experiencia se vuelve algo que no vas a olvidar nunca.


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