En Haro, en pleno corazón de La Rioja, se celebra cada año una de las fiestas más singulares y caóticas de España. Cada 29 de junio, miles de vecinos y turistas se visten de blanco, suben al monte y se enzarzan en una batalla donde el único arma permitida son los miles de litros de vino tinto que acaban tiñendo de morado todo el paisaje (y a todo el que se pone por delante).
Pero, ¿cómo empezó esta tradición tan peculiar? ¿Hay reglas en esta batalla? Y lo más importante: ¿cómo puedes participar? En esta guía te contamos todo lo que necesitas saber sobre la famosa Batalla del Vino de Haro, desde su origen hasta los consejos más prácticos para vivirla en primera persona.

¿Qué es la Batalla del Vino de Haro?
La Batalla del Vino de Haro es una Fiesta de Interés Turístico Nacional que se celebra cada 29 de junio en lo alto de los Riscos de Bilibio, una zona de peñas a unos 7 km del centro de Haro. El acceso al lugar es a través de una carretera estrecha, por lo que el día del evento funciona un servicio especial de autobuses para subir a los participantes.
Sin embargo, el origen de la fiesta no tiene nada que ver con una batalla, sino con una tradición religiosa. En esencia, se trata de una romería en honor a San Felices de Bilibio, un ermitaño que vivió en ese lugar en el siglo VI. El paso de una procesión solemne a una guerra de vino no fue algo planeado, sino que surgió de forma espontánea durante el almuerzo tras la misa. Animados por la juerga y la abundancia del vino riojano, los romeros empezaron a mancharse unos a otros por pura diversión usando sus botas de vino.
Al principio, la idea no cuajó del todo. A comienzos del siglo XX, los periódicos locales incluso criticaban la «brutalidad» de estas bromas, lo que echaba para atrás a quienes no querían que se les estropeara la ropa. Pero la fiesta sobrevivió a las críticas y lo que empezó como un juego se convirtió en el principal reclamo…
Información práctica
Organizar bien el viaje es fundamental, ya que la fiesta atrae a miles de personas a una ciudad relativamente pequeña. La clave para disfrutar a tope y sin líos es la organización. Aquí tienes los datos más importantes, directos al grano y sin rodeos.
¿Cuándo se celebra la Batalla del Vino?
La fecha es sagrada: la batalla tiene lugar siempre la mañana del 29 de junio, día de San Pedro, caiga en el día de la semana que caiga.
Te recomendamos llegar a Haro el día de la víspera, el 28 de junio. Los autobuses para subir al monte empiezan a funcionar a las 7:00 de la mañana (para la misa) y nuestro consejo es que subas lo antes posible. Al principio, las bodegas locales ponen barriles de vino para que los participantes recarguen sus «armas», pero esa munición extra se acaba rápido.
Si tienes días libres, merece la pena llegar el 27 o antes, ya que las fiestas de la ciudad empiezan casi una semana antes y así vives la experiencia completa.
Horarios del día de la Batalla
- 7:00: Punto de encuentro en la zona del puente del río Tirón para coger el autobús de subida. Salen cada 30 minutos y el trayecto es de unos 7 km.
- 8:00: Caminata desde la parada del autobús hasta los Riscos de Bilibio.
- 8:45: Breve misa en la ermita de San Felices. Al terminar, se lanza un cohete (chupinazo) que marca el inicio oficial de la batalla.
- 11:30: Último autobús de vuelta a la ciudad.
- 12:00: «Las vueltas»: llegada a la Plaza de la Paz en una especie de desfile con charangas que termina en la Plaza de Toros.
- Durante el día: Hay eventos y música por toda la ciudad.
- 00:00: La fiesta termina con el Toro de Fuego (una estructura con pirotecnia, no un animal real).
A tener en cuenta: Los horarios son aproximados. No es obligatorio ir a la misa; los autobuses suben cada media hora hasta las 10:00. Eso sí, cuanto antes llegues, mejor, porque habrá más gente y, sobre todo, más vino para «disparar».
Qué llevar y qué ropa ponerte para la batalla

- Ropa blanca: Es el «uniforme» no oficial. Lleva ropa blanca y, muy importante, que sea vieja, porque va a quedar manchada de morado para siempre. No cuentes con recuperarla después de la lavadora.
- Calzado cerrado y cómodo: Vas a caminar por terreno irregular, mojado y muy resbaladizo. La mejor opción son unas zapatillas viejas. Olvídate de las chanclas o las sandalias si no quieres perderlas en el barro (o caerte).
- Pañuelo rojo: Casi todo el mundo lleva el tradicional pañuelo rojo anudado al cuello. Si no tienes uno, lo puedes comprar por muy poco en cualquier tienda de Haro.
- Gafas de natación: Puede parecer una exageración, pero es el mejor consejo que te podemos dar. El vino en los ojos escuece muchísimo, y con las gafas puestas podrás «guerrear» y disfrutar de la batalla mucho más cómodo.
- Protección para el móvil y la cámara: Si vas a llevar el móvil, mételo en una funda impermeable (de las de colgar). Para las fotos y vídeos, lo ideal es una cámara de acción tipo GoPro que aguante los «baños» de vino.
Las «armas» permitidas
Vale cualquier recipiente que sirva para lanzar vino, excepto las botellas de vidrio por motivos de seguridad. Las «armas» más comunes son:
- Botas de vino: La opción más tradicional y auténtica.
- Pistolas de agua: Muy eficaces y de las más populares.
- Cubos y botellas de plástico: Para los ataques «masivos».
- Sulfatadoras (mochilas de fumigar): Se usan para causar el máximo «daño» morado posible.
Puedes comprar todo esto en las tiendas de la ciudad durante los días previos a la fiesta.

¿Cómo llegar a Haro?
En avión: Los aeropuertos más cercanos son el de Bilbao (BIO), a una hora en coche, y el de Logroño (RJL), a unos 40 minutos. El aeropuerto de Madrid (MAD) es la mejor opción para vuelos internacionales, aunque está a unas 3 horas y media de Haro.
En coche: El coche te da mucha libertad para explorar las bodegas y los pueblos de La Rioja los días antes o después de la fiesta. Eso sí, un aviso importante sobre el día de la batalla: el 29 de junio, el acceso en coche a los Riscos de Bilibio se corta muy temprano. Si no eres de los primerísimos en llegar, tendrás que dejar el coche lejísimos y subir a pie o en el autobús de la organización.
En autobús o tren: El autobús (principalmente con la compañía ALSA) suele ser la forma más directa de llegar desde ciudades como Bilbao, Logroño o Madrid. El tren (Renfe) también es una opción a tener en cuenta. En ambos casos, es fundamental comprar los billetes con mucha antelación, ya que se agotan rápido para esas fechas.
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¿Dónde dormir en Haro?
Esta es, posiblemente, la parte más crítica de todo el viaje. Haro es una ciudad pequeña con una oferta hotelera limitada que se llena por completo en un abrir y cerrar de ojos para las fechas de la fiesta.
Nuestra recomendación es directa: deberías reservar tu alojamiento entre octubre y diciembre del año anterior. No es ninguna exageración; si lo dejas para más tarde, lo más probable es que no encuentres ni una sola cama libre en toda la ciudad.
Si ya no queda nada en Haro, la alternativa es buscar alojamiento en ciudades cercanas que estén a poca distancia en coche, como Logroño, Vitoria-Gasteiz o Miranda de Ebro.
La experiencia completa
Para que te hagas una idea real de lo que es la Batalla del Vino, vamos a contarte nuestra propia experiencia, incluyendo lo bueno y, sobre todo, los errores. Caímos en la típica novatada de principiante: decidimos salir de Madrid tempranito el mismo día y acabamos llegando a Haro cerca de las 9:00 de la mañana.
Al llegar, nos encontramos con una cola enorme para el autobús. A pesar de la larga espera, ya se notaba el ambientazo de la fiesta: la gente cantaba, se formaban equipos improvisados y la energía era realmente contagiosa.
El problema fue que, por la hora a la que llegamos, cogimos uno de los últimos autobuses de subida. Cuando por fin llegamos a lo alto del monte, la fiesta se estaba acabando. Ya habían desmontado todo el tinglado oficial, no había música y el vino de los barriles para recargar se había terminado. Nuestra gran «batalla del vino» acabó siendo una guerra de agua en una fuente cercana. Y fue breve, porque poco después tuvimos que coger uno de los últimos autobuses de bajada, entre un olor a vino agrio y fermentación que lo inundaba todo.
Entonces, después de una experiencia con tantos contratiempos, ¿cuál es nuestro veredicto? ¿Merece la pena participar?
La respuesta es un sí rotundo. La Batalla del Vino merece muchísimo la pena. Aunque llegamos al final, pudimos sentir esa energía única y la alegría colectiva que hacen que esta fiesta sea especial. De hecho, ya estamos haciendo planes para volver el año que viene.
Nuestra historia sirve como guía de lo que no hay que hacer, pero también como prueba de lo potente que es esta fiesta. Es un evento para quienes aman el ambiente de las celebraciones en la calle, no les importa mancharse y quieren vivir algo memorable. Si encajas en ese perfil, te garantizamos que la experiencia será inolvidable.












