Los pueblos más bonitos de Huesca

Huesca no es el primer destino que te viene a la mente cuando piensas en España. Pero tengo que decir que eso fue precisamente lo que nos sorprendió. La región guarda una colección de pueblos medievales construidos en piedra, en laderas, al borde de desfiladeros o simplemente parados en el tiempo, sin que casi nadie sepa que existen.

Hicimos esta ruta en furgoneta, lo que nos dio la libertad de llegar temprano, salir tarde y dormir donde nos pillara la noche. Pero los lugares que vamos a contar aquí sirven para cualquier tipo de viajero. Aquí hemos reunido nuestras paradas favoritas y la información que realmente importa a la hora de echarse a la carretera. Encontrarás los pueblos que más nos gustaron, dónde es más fácil aparcar en los cascos antiguos y los restaurantes que probamos y aprobamos por el camino.


Alquézar

Y la colegiata en la montaña

Vista panorâmica de Alquézar, village medieval da província de Huesca, com a colegiata e as muralhas do castelo no alto da rocha e as casas de pedra dourada espalhadas pelo vale, rodeadas por montanhas verdes sob um céu azul claro.

El pueblo de Alquézar es una fantasía absoluta en el sentido de que parece salido de un cuento de hadas. Está todo construido en piedra y se encuentra justo al borde de una montaña, con vistas increíbles desde cualquier ángulo. Estuvimos allí un lunes, y creo que por eso tuvimos el privilegio de caminar por el casco histórico casi a solas.

La localidad es el punto de partida para quienes quieran hacer rutas por los cañones de la Sierra de Guara y ver de cerca los abrigos con pinturas rupestres que son Patrimonio de la Humanidad. Nosotros no hicimos ninguna de esas excursiones, pero tengo que decir que solo pasear por el pueblo ya es increíble.

Un detalle curioso que nos hizo detenernos en la plaza mayor fue un arco de madera que tenía cinco patas de cerdo colgando. Es una costumbre antigua de la región que servía tanto para atraer la buena suerte como para demostrar, hace siglos, que la villa era cristiana (ya que el consumo de cerdo estaba prohibido en otras religiones). Hoy, el gesto sobrevive como un símbolo de la tradición de la matanza y del orgullo por los embutidos locales.

Dónde aparcar

El aparcamiento que permite pernoctar está un poco alejado del casco histórico y no ofrece vistas directas al pueblo en sí. Es necesario dar un pequeño paseo para llegar al corazón del pueblo. Pagamos 8€ por pasar la noche allí con la furgoneta. Si vas en un coche normal, hay otro aparcamiento más cerca donde puedes dejar el vehículo.

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Dónde comer

Prato com longaniza com ovo frito, salada e batatas do restaurante Jabonero

Llegamos un lunes y el pueblo estaba semidesierto con casi todo cerrado. Comimos en Casa Jabonero, donde pedimos el menú de la casa por 25€ y probamos la longaniza, que es una especialidad de la zona. ¡Estaba riquísima y lo recomendamos! Prueba también el vino local (Somontano), "entra muy bien", como dicen por aquí.

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Graus

Y el Santuario en la roca

Mulher observando a vista do Santuario de la Virgen de la Peña em Graus, com a cidade e uma montanha nevada dos Pirineus ao fundo, Huesca.

Aunque Graus no tiene esa estética rústica y homogénea de Alquézar en todas sus calles, el municipio guarda una joya que justifica el desvío en el camino. El Santuario de la Virgen de la Peña es una obra maestra incrustada en la roca. La estructura de arcos y la forma en que la construcción se funde con la montaña crean un escenario bellísimo para las fotos y para la contemplación.

Lo visitamos un martes y de nuevo tuvimos la suerte de estar prácticamente solos.

Dónde comer

Comimos muy bien y barato en el Restaurante Bar Abecé. El menú costó 17,90€. Yo pedí champiñones rellenos y un lagarto con salsa de arándanos (tranquilos, el lagarto aquí es un corte de carne de cerdo ibérico). Mi marido pidió un carpaccio de tomate rosa y longaniza con huevo que estaba espectacular.

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Montañana

La villa medieval mágica

Vista de Montañana

Este lugar parece haberse detenido en el tiempo y fue una de las experiencias más mágicas del viaje. El pueblo está semiabandonado y es puramente medieval. Subimos por las callejuelas de piedra hasta encontrar la iglesia románica de Santa María de Baldós y la Torre de la Mora con un cementerio detrás.

Por la noche, nos sentamos junto al puente medieval de piedra, abrimos una botella de vino y nos quedamos allí disfrutando del silencio. Pensamos que, al ser entre semana, todo estaría a oscuras, pero las luces de las calles se encienden y crean un ambiente fantástico. En serio, ¡fue mágico!

Dormimos con la furgoneta en el aparcamiento a la entrada del pueblo y, para no decir que no vimos a nadie, había una pareja en una de las casas y ya está.

La carretera

Chegada em Montañana

Es una carretera con bastantes curvas para llegar hasta allí. Está bien asfaltada y se puede pasar con autocaravana, pero requiere mucha atención. La vista de la iglesia asomando a lo lejos en la carretera ya compensa el trayecto.

Dato práctico

Al menos durante la semana, no hay restaurantes ni servicios allí. Dormimos en el aparcamiento justo a la entrada del pueblo y cocinamos nuestro almuerzo en la propia furgoneta.

En el pueblo hay un centro de atención turística que solo abre los viernes y sábados.


Aínsa

Una postal de los Pirineos

Casas de pedra do centro histórico de Aínsa com os Pirineus nevados ao fundo, Huesca, Aragão.

Aínsa ostenta el título de uno de los pueblos más bonitos de toda España y la fama está justificada. La localidad se divide entre una parte moderna en la base y el casco histórico fortificado en lo alto del cerro. Las casas medievales de piedra contrastan con los picos de los Pirineos cubiertos de nieve al fondo, y eso crea una de las postales más hermosas de la región.

Pasamos el día perdiéndonos por las calles y explorando el castillo del pueblo. Se puede caminar por encima de las murallas de la fortaleza, desde donde se tiene una vista panorámica de la plaza mayor y de las montañas nevadas.

Aparcamiento en Aínsa

Optamos por dejar la furgoneta en la parte baja del pueblo, en un aparcamiento público justo después de cruzar el puente. Desde allí, subimos a pie hasta el casco antiguo. Hay un aparcamiento arriba, cerca del castillo, pero para quienes viajan con vehículos más grandes, la parte baja es una apuesta más segura.


Riglos

El pueblo de los escaladores

Vista do povoado de Riglos com as casas brancas e os mallos de rocha vermelha ao fundo, Huesca, Aragão.

Riglos es diferente a los otros pueblos que visitamos. Mientras que los otros llaman la atención por su arquitectura de piedra, aquí lo que domina el paisaje es la geología (¡la propia roca!). Las casas están a los pies de unos paredones rochosos gigantes conocidos como Mallos. El lugar es un punto de encuentro para escaladores de todo el mundo, y nos cruzamos con muchos alemanes y franceses que estaban allí para subir esas piedras.

Caminar por las calles de Riglos es curioso porque, dependiendo de la esquina que dobles, la pared de piedra aparece llenando toda tu visión. Es una escala difícil de describir sin fotos.

Dónde hacer la mejor foto

No encontramos un mirador perfecto que tuviera vistas completas de todo el conjunto (que es lo que más impresiona). La mejor que conseguimos fue en el Monumento a los Escaladores. Aparcamos en una zona residencial cercana y fuimos caminando por la carretera. Se veía el pueblo apretado contra la roca, aunque la vista está un poco obstruida por los árboles.


Bonus: Castillo de Loarre

No es un pueblo, pero...

 Vista panorâmica do Castillo de Loarre no alto da rocha ao pôr do sol, com pinheiros em primeiro plano e o vale de Huesca ao fundo, Aragão.

Aunque no sea un pueblo, no podíamos dejar el Castillo de Loarre fuera de esta guía. Se considera una de las fortalezas románicas más importantes de Europa y su visita es obligatoria. Si has visto la película El Reino de los Cielos, de Ridley Scott, reconocerás el castillo en las primeras escenas. Sirvió como localización principal para el castillo de Godofredo de Ibelín, y es impresionante ver que en la vida real es exactamente igual.

El castillo es bastante grande y está muy bien conservado, lleno de pasillos estrechos, escaleras y estancias escondidas que vas descubriendo poco a poco. Nos pareció curioso incluso un cuarto en la torre que aún conserva una letrina medieval.

Las vistas desde las ventanas y las torres hacia todo el valle son espectaculares. Es el tipo de lugar donde pierdes la noción del tiempo explorando cada rincón.

La visita

La entrada cuesta 6€. Estábamos tan entretenidos descubriendo nuevos pasillos que ni nos dimos cuenta de la hora de cierre. ¡La empleada del castillo tuvo que buscarnos con un silbato para avisarnos de que ya iban a cerrar las puertas!

Consejo para quienes viajan en coche o furgoneta

Pasamos la noche en el propio aparcamiento del castillo. Dormir con la silueta de la fortaleza medieval bajo el cielo estrellado y despertar con esa vista fue una de las experiencias más memorables de nuestro viaje por Huesca.


¿Vale la pena incluir Huesca en tu ruta?

Totalmente. Huesca demostró ser uno de los destinos más auténticos y sorprendentes que hemos visitado en España. Eso sí, un pequeño aviso. Estamos hablando de la provincia de Huesca. La ciudad de Huesca en sí... nos pareció un poco "meh" y te la puedes saltar sin problemas (que me perdonen los oscenses, pero…) ¡El verdadero tesoro está en los pueblos! Si te gusta conducir sin prisas, comer muy bien a buen precio y explorar lugares con mucha historia y casi sin gente, puedes añadir esta región a tu lista sin miedo a equivocarte.

Si tienes cualquier duda sobre las carreteras, los pueblos o la experiencia de viajar en furgoneta por allí, escríbenos. Estaremos encantados de ayudarte con tu ruta. Y si este artículo te ha servido para planificar tu viaje, considera usar nuestros enlaces de afiliados para hacer tus reservas.

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