Al salir del Puerto Espacial y todavía con esa buena energía de quien acaba de viajar por toda una galaxia, vi en el mapa que el Castillo Encantado estaba a menos de 10 minutos en coche. Del mismo creador, Juan Villa, y con el mismo espíritu de "vamos a construir algo increíble con pasión y poniéndonos manos a la obra". ¿Cómo me iba a marchar sin visitarlo?
Y así fue como hice los dos del tirón en una sola mañana, probablemente una de las mejores decisiones del viaje.
Un castillo de verdad del siglo XV habitado por criaturas fantásticas
El Castillo Encantado se encuentra en Trigueros del Valle, un pueblo de poco más de 300 habitantes a unos 25 km de Valladolid. Ya desde la llegada el lugar cumple lo que promete y se presenta como un castillo medieval auténtico del siglo XV con murallas, torres, patio interior, piedras antiguas y todo lo que imaginas cuando piensas en un castillo europeo. Este elemento por sí solo ya merece la visita. No es una réplica ni un decorado, es la estructura histórica real que Juan Villa ha reinterpretado con esculturas, criaturas y una ambientación temática.
Al cruzar la puerta hacia el patio de entrada, entendí de inmediato que era una experiencia diferente a la del Puerto Espacial. Había menos galaxia y más fantasía medieval con dragones, criaturas míticas, pasadizos secretos y una atmósfera de misterio. La ambientación del lugar te invita a creer que ese castillo siempre ha sido así, que los monstruos siempre han vivido allí y que las historias son tan antiguas como las propias piedras.

¿Y los niños? Completamente encantados.
Había bastante gente cuando fui y gran parte de los visitantes eran familias con niños pequeños. Juro que fue uno de los momentos más tiernos de ver. Los niños corrían por los pasillos con los ojos muy abiertos, señalaban cada nueva criatura y tiraban a sus padres de la mano para enseñarles lo que habían encontrado. Para ellos aquello no era una exposición. Era un castillo encantado de verdad. Con dragones de verdad y habitado de verdad.
Lo que vas a encontrar allí dentro
La visita es libre. Puedes recorrer las salas en el orden que quieras, volver a donde te apetezca y quedarte el tiempo que necesites. Las áreas principales incluyen varios espacios diferentes.
Las mazmorras
Albergan la guarida del dragón. Es una criatura enorme que "duerme" al fondo y cuyo despertar, según el castillo, es mejor no provocar. Es un área con una temática muy al estilo de Juego de Tronos.
El gabinete de las curiosidades
Cuenta con objetos mágicos y obras de arte de todos los rincones del mundo. Verás una momia egipcia, un guerrero de Xi'an y la Dama de Elche. Son cosas que parecen haber sido coleccionadas a lo largo de los siglos por alguna familia excéntrica con mucho dinero y aún más curiosidad.
Sobre la "aleatoriedad" de algunas salas....
Vale, aquí tengo que ser sincera porque esto fue parte de mi experiencia y sería deshonesto no mencionarlo.
Hay salas que son absolutamente coherentes con la propuesta del castillo. Dragones, criaturas mágicas, pociones y un bestiario tienen sentido dentro de un universo de fantasía medieval. Precioso.
Y hay otras salas que... bueno... son creativas de una forma que no me esperaba.
La sala de Juego de Tronos es un buen ejemplo. Allí estaba el Trono de Hierro, imponente, bonito y rodeado de espadas exactamente como te lo imaginas. La ambientación es buena y da el rollo adecuado para querer sentarte en ese trono y fingir que gobiernas los Siete Reinos. Hasta ahí todo bien.
El problema es que en el techo había un dragón chino. No era uno de los dragones de la serie, sino un esqueleto de dragón oriental con esos bigotes largos y todo. Y entre las espadas, apoyada justo en medio del arsenal de Poniente, estaba la Espada de los Augurios de los Thundercats. ¡Hala!
Me paré. Miré. Pensé. Volví a mirar.
¿Fue aleatorio, un accidente o un homenaje secreto a todo lo fantástico sin distinguir entre universos? No lo sé. Quizás sea exactamente ese el espíritu del lugar, un castillo que pertenece a toda la fantasía y no solo a una. O a lo mejor Juan Villa es simplemente un fan de todo a la vez y decidió meterlo todo dentro de un castillo para ver qué pasaba.
El resultado es que algunas salas parecen más una colección muy entusiasta que una selección rigurosa. Y no pasa nada. No arruina la experiencia, solo te hace sonreír y encogerte de hombros con cariño.
Información práctica
El Castillo Encantado está en la calle Héroes 12 en Trigueros del Valle. Desde el Puerto Espacial hay literalmente menos de 10 minutos en coche y ambos se complementan a la perfección en un mismo día.
Las entradas son muy asequibles. Cuestan 6 euros para adultos y 5 euros para niños de 3 a 11 años, mayores de 65 años y personas con discapacidad. Los niños menores de 3 años entran gratis.
En cuanto a los horarios
Invierno: Viernes, de 17h a 20h, los sábados y domingos de 11h a 14h y de 17h a 20h.
Verano: De miércoles a domingo de 11h a 14h y de 17h a 20h.
Pero antes de ir merece la pena consultarlo en la web.
Puedes comprar la entrada directamente en la taquilla al llegar sin necesidad de reserva previa.
¿Merece la pena?
Si vas con niños: sí, sin la menor duda. Es de esas experiencias que se quedan en su memoria durante mucho tiempo. Un castillo de verdad, con dragones de verdad (en sus cabezas), y personajes que interactúan y hacen que el mundo mágico parezca posible.
Si vas sin niños: también merece la pena, especialmente si te gusta el ambiente y estás dispuesto a dejarte encantar sin tomarte todo demasiado en serio. La calidad escultórica de Juan Villa es innegable, el castillo en sí ya merece la visita, y todo el paquete por 6 euros es justo.
Y si puedes combinar los dos: Puerto Espacial y Castillo Encantado, hazlo. Son experiencias distintas, pero hechas con la misma pasión, y salen juntas por unos 15 euros.
Algunas fotos del paseo










































