El Parque Nacional de Doñana está en Andalucía, en el sur de España, y es Patrimonio Mundial de la UNESCO. En él conviven marismas, dunas, playas y bosques, es lugar de paso de aves migratorias y uno de los sitios donde vive el lince ibérico, por eso mucha gente hace planes para recorrerlo.
En este artículo explicamos qué es Doñana, contamos cómo fue nuestro tour desde El Rocío y te contamos qué esperar en cada época del año, para que puedas elegir bien la fecha y todos los detalled de tu paseo.

Qué es el Parque Nacional de Doñana
Antes de contar cómo fue nuestro tour, conviene explicar qué es Doñana. Se trata de un espacio natural de Andalucía, en el sur de España. Es famoso entre los aficionados a la ornitología de todo el mundo porque está en plena ruta migratoria entre Europa y África, pero eso no es todo.
Doñana fue declarado parque nacional en 1969 y ocupa más de 50.000 hectáreas entre las provincias de Huelva y Sevilla. En 1980 se convirtió también en Reserva de la Biosfera y, en 1994, en Patrimonio Mundial de la UNESCO, así que goza de una triple protección.
Para simplificar, es posible dividir la geografía de Doñana en tres ecosistemas principales:

Marisma
Es una llanura que se inunda con la lluvia y el agua de los arroyos. Se trata del punto principal para avistar aves.

Playas y dunas
Están junto al mar. Entre las dunas hay pequeñas lagunas que aparecen y desaparecen con la lluvia.

Bosque
Áreas con alcornoques, pinos y arbustos densos. Funciona como el mejor lugar para avistar animales terrestres.

Nuestra experiencia en el tour 4x4 saliendo desde El Rocío (¡con muchas fotos!)
Elegimos el tour de la mañana con la empresa Doñana Reservas y Visitas, que sale de El Rocío. Como la salida era a las 8:00, llegamos temprano a su oficina para canjear las entradas y esperar el autobús. Casi enfrente hay una cafetería donde tomar un café antes de empezar, y los autobuses 4x4 esperan aparcados en la plaza, delante de la oficina.
Se sube al autobús por orden de canje, así que quien llega antes, sube antes. El nuestro iba lleno, con veintitantas personas. Nuestra guía, Sonia, hablaba español e inglés. Antes de entrar en el parque, el autobús da una vuelta por El Rocío mientras la guía explica un poco la historia de las hermandades y la devoción a la Virgen.
Después cogimos un camino de tierra hacia el parque, y ahí empezó la locura, con todo el mundo pegado a la ventanilla buscando animales.

Durante el paseo vimos ciervos, conejos, codornices y, sí, ¡el famoso lince ibérico!
Tuvimos suerte desde el principio, ya en el camino de ida. Los guías de las distintos vehículos están en contacto entre sí, y uno avisó de que había visto un lince. Todos los vehículos se pusieron a dar vueltas por la zona, y así fue como vimos a una hembra cruzando el camino. Pudimos hacerle fotos desde el propio autobús. ¡Fue emocionante!
Además, era época de berrea, y los machos bramaban tan fuerte que se les oía desde lejos. Fue muy curioso ver a las familias moverse juntas, con las crías ya bastante grandes y los machos berreando de fondo. Toda una experiencia.





El tour tiene tres paradas. La guía llevaba un telescopio con el que podíamos ver los animales tan de cerca que se distinguía el pelo de los ciervos o las plumas de los pájaros. Nosotros también llevábamos prismáticos, pero, para ser sincera, no nos sirvieron de mucho porque los animales estaban demasiado lejos.
La marisma ocupa más de la mitad del recorrido y es el gran atractivo del parque, porque en ella se concentran muchas aves migratorias que aprovechan los charcos. Pero cuando fuimos, en septiembre, estaba seca y no había mucho que ver. Solo encontramos una extensión árida que parecía no acabar nunca, y pasamos mucho rato en el autobús sin nada interesante al otro lado de la ventanilla. Vimos algunas aves en una laguna con muy poca agua a mitad de camino, pero estuvo muy lejos de lo que imaginábamos.
En general, vimos más animales a la ida que a la vuelta, y el lince fue, sin duda, lo mejor del día.
Información práctica para preparar tu visita
Las zonas restringidas del parque solo se pueden visitar con guía, en vehículos 4x4 o autobuses adaptados. Los tours salen de tres puntos distintos y cada una recorre una zona del parque.
- El Rocío (ruta norte): Es la que hicimos nosotros, con Doñana Reservas y Visitas. Cuesta 35 € por adulto y dura entre 3 y 4 horas.
- El Acebuche (ruta sur): Recorre playas, dunas, la vera (la franja de transición entre el bosque y la marisma) y las marismas del sur, con Doñana Visitas. Cuesta desde 35 € y dura unas 4 horas.
- Sanlúcar de Barrameda: Sale de la playa de Bajo de Guía, cruza el Guadalquivir en barcaza, recorre el parque en 4x4 y regresa en barco por el río, con Doñana Visitas. Cuesta desde 50 € y dura unas dos horas y media.
También hay un paseo combinado de las rutas norte y sur. Cuesta 62 € por adulto y puedes hacer las dos el mismo día o en días distintos.
Merece la pena echar un vistazo a la web de cada empresa, porque todas ofrecen otras modalidades, como visitas privadas o en vehículos más pequeños.
Doñana en cada época del año
El parque cambia mucho a lo largo del año y cada estación ofrece algo diferente. Como los animales viven en libertad, para verlos hay que estar en el sitio adecuado en el momento justo.


Primavera
Las aves estivales llegan a partir de marzo y se quedan hasta finales de agosto, y muchas crían en el parque. Marzo y abril son temporada alta. Las hembras de lince paren en esta época, pero las crías permanecen escondidas.

Verano
Lo normal es encontrar la marisma seca y pocas aves. En septiembre, las crías de lince ya son más grandes y se mueven más, y empieza la berrea de los ciervos.

Otoño e invierno
Con las lluvias, la marisma se inunda y parece un lago, al que llegan flamencos y otras aves. Las invernantes se quedan de octubre a febrero, y en un solo invierno pueden concentrarse en Doñana unas 200.000 aves.
El lince ibérico en Doñana y el proyecto de conservación
El lince ibérico es un felino de tamaño medio que solo vive en la península ibérica. Estuvo al borde de la extinción, con menos de 100 ejemplares censados en 2002. Para darle la vuelta a la situación, España y Portugal pusieron en marcha programas de conservación, y hoy hay más de 2.600 linces entre los dos países. En Doñana y la comarca del Aljarafe viven unos 130.
La conservación del lince reúne varios proyectos públicos en marcha desde hace más de 30 años. Los dirigen los gobiernos de España y Portugal y las comunidades autónomas españolas, con la participación de ONG y universidades.
Estos proyectos trabajan en cuatro frentes:
- Cría en cautividad: En centros como el de El Acebuche, en Doñana, se crían linces para soltarlos. Ya han vuelto a la naturaleza más de 400 ejemplares nacidos en cautividad.
- Recuperación del conejo y del hábitat: Busca aumentar la población de conejo, principal alimento del lince, y mejorar las zonas donde vive.
- Conexión de zonas y reducción de atropellos: Los atropellos son hoy la principal causa de muerte del lince. El proyecto europeo LIFE Lynx-Connect trabaja para conectar las zonas donde vive y coloca señales en las carreteras para alertar a los conductores.
- Concienciación: El objetivo es implicar a los cazadores y a la población local y darles a conocer los beneficios del lince, ya que la caza ilegal sigue siendo una amenaza.
¿Merece la pena? Expectativas y consejos

Después del tour, nuestra conclusión es que Doñana merece la pena, aunque depende de lo que esperes ver. El parque es precioso, pero es un paseo caro, así que conviene ir con las expectativas claras.
El lince es el animal que todo el mundo quiere ver, pero en la zona hay relativamente pocos ejemplares, viven en libertad y no tienen hora fija para aparecer. Si vas solo por él, puede que vuelvas sin haberlo visto. De hecho, hablamos con mucha gente que había ido y no había visto nada.
Lo más habitual es ver conejos, ciervos y otros animales parecidos, algo que ya merece la pena si no estás acostumbrado a verlos en libertad. Si lo que buscas es ver muchos animales de cerca, en España hay otras opciones, como el Parque da Natureza de Cabárceno, en Cantabria.
La época del año influye mucho en lo que puedes ver, así que elígela con calma. Nosotros fuimos en septiembre, cuando las crías de lince ya son grandes y se mueven mucho, lo que facilita verlas, pero la marisma estaba seca y apenas vimos aves. Si lo que más te interesa son las aves, ve en otoño o invierno, cuando la marisma se inunda y llegan las invernantes, o en primavera, en plena época de cría.
Nosotros volveríamos en otra época del año para ver cosas distintas. Antes de ir, ten en cuenta estos consejos.
- Elige bien las fechas: va mejor época para ver linces no coincide con la mejor para ver aves, así que decide qué te interesa más antes de reservar.
- Llega temprano: los primeros en canjear la entrada suben antes y eligen asiento. Los asientos de la parte de atrás del autobús son los peores.
- Reserva con antelación: sobre todo en temporada alta, porque las plazas son limitadas y las salidas tienen horario fijo.
- Lleva agua: dentro del parque no hay dónde comprar nada, y en nuestra visita el centro de visitantes estaba cerrado.
- Lleva prismáticos: son útiles, aunque para los animales más lejanos el telescopio de la guía funciona mucho mejor.
- Ropa y repelente: ve con ropa y calzado cómodos y lleva repelente de insectos.
- Terreno irregular: no se recomienda a embarazadas ni a personas con lesiones de cuello o espalda.
- Niños y mascotas: los vehículos no llevan sillas infantiles, y no se puede entrar al parque con perros ni gatos.

















